13 de marzo de 2011

El desastre de Nueva Rumasa

En las facultades de periodismo lo primero que nos enseñan es que debemos ser siempre objetivos y que no debemos implicarnos personalmente en aquello de lo que hablamos o escribimos, pero a veces, como hoy, es francamente difícil.

Debería limitarme a decir que unas 3000 personas se manifestaron ayer en Madrid para reivindicar sus salarios y sus puestos de trabajo en las distintas empresas del grupo Nueva Rumasa, de la familia Ruiz Mateos. Debería añadir que la manifestación, convocada por CCOO y UGT, llevaba el lema “Por una defensa del empleo y los puestos de trabajo” y que transcurrió desde la Glorieta de Bilbao hasta la Gran Vía madrileña.

Debería decir también que los manifestantes procedían de distintos lugares de España, en donde están asentadas las empresas agroalimentarias del grupo: Galicia, Castilla y León, Madrid, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía y las Islas Baleares donde se producen los conocidos postres Dhul, la leche y yogures Clesa, los helados Royne; el magro, el paté y el tomate Apis, los bombones y el chocolate Trapa o Elgorriaga, los zumos Fruco y los vinos, brandys y espirituosos de Garvey, entre otros, así como los agricultores afectados (como los productores de tomate extremeños).

Debería recoger las declaraciones que realizaron Jesús Villar y Jesús García, secretarios de las Federaciones Agroalimentarias de CCOO y UGT, respectivamente. Por ejemplo, algo así:

En su intervención al final de la manifestación, Villar afirmó que el modelo de gestión de Nueva Rumasa se basa en "comprar las empresas casi gratis, descapitalizarlas y venderlas, y dejar de pagar a Seguridad Social, proveedores, Hacienda y trabajadores". A lo que añadía, "nos ha engañado dos veces y ésta no puede ser la tercera".

Y debería acabar diciendo que los representantes sindicales pidieron la intervención de los gobiernos central y autonómico para buscar soluciones y resolver la situación económica de estas familias, así como preservar el tejido industrial agroalimentario como sector importantísimo y vital para nuestro país.

Pero este post lo firma, además de la periodista, la amiga de algunos de los afectados. Mis amigos no madrugaron el sábado para ir a trabajar, no cogieron sus coches sino un autobús, no fueron a Mérida -a la fábrica CARCESA- sino que vinieron a Madrid. Hartos de no cobrar o de hacerlo malamente, cansados de que se les tome el pelo se manifestaron en defensa de sus salarios y porque son ellos, con su esfuerzo, los que han sacado adelante estas empresas, han mantenido la productividad, los estándares de calidad alimentaria y los que han convertido –convirtieron- al grupo en uno de los más importantes del sector agroalimentario de nuestro país.

De eso ya no queda practicamente nada. Y yo me pregunto ahora ¿dónde ha quedado ese eslogan publicitario de “Nueva Rumasa comprometidos con el empleo"?

1 comentarios:

Carlos dijo...

Poco a poco... "Los administradores concursales de las empresas de Nueva Rumasa que ya han sido declaradas insolventes -Dhul, Carcesa e Hibramer- han tomado las primeras medidas para garantizar su viabilidad, como obtener recursos financieros, desbloquear activos y recuperar la actividad de las plantas". EFE

Se buscan soluciones para las insolventes de Nueva Rumasa